domingo, 11 de enero de 2009

Ensayo "Medios de comunicación y Sistemas informativos de México"

Genis Rosales Alicia
7° Sem. en la Licenciatura de Relaciones Públicas
Karin Bohmann, a través del libro Medios de Comunicación y Sistemas Informativos de México, nos invita a realizar un recorrido por la historia de los medios de comunicación masiva, dentro del contexto político, económico y social, con elementos históricos y teóricos para entender la tarea que están desempeñando la prensa, la radio y la televisión en nuestra sociedad. Así también nos brinda un análisis y propuesta sobre el derecho a la información que podría servir de base para trazar algunas de las políticas de comunicación de un nuevo gobierno que cambie el modelo del país que actualmente tenemos. El Estado mexicano ha arrumbado su acción cultural a un último plano evitando que el centro del desarrollo de la sociedad mexicana surja desde su instancia de la inteligencia. La pérdida del verdadero contenido y sentido que debe abarcar la acción cultural ha sido tal, que ha ocasionado, en términos de prioridades estructurales, que ésta sea considerada en los planes globales de desarrollo al mismo nivel de importancia que ocupa el deporte.

Al no considerar el Estado la presencia de los canales de información dentro de la reflexión y diseño de sus políticas culturales, lo que aborda en realidad es el reflejo del horizonte cultural del México del siglo XIX donde no existía la comunicación instantánea de masas y no la de finales del siglo XX que es la que tenemos hoy. Esto, debido a que si hay algo que ha cambiado la ideología y perceptiva del país en nuestra sociedad es la presencia de los medios electrónicos informativos podríamos decir que existe una mentalidad, una sensibilidad, una imaginación, una mora, una religión nacional antes y después surgir los medios de comunicación, principalmente la radio y la televisión.

El gobierno inculca en las conciencias de niños, jóvenes y adultos a través de la Secretaría de Educación Pública y otras instituciones una sensibilidad que por la tarde es borrada mediante la acción deseducativa de los aventajados programas de televisión lo que nos solo representa la radical transformación del interior de la estructura de nuestra sociedad sino que el fenómeno más relevante que se ha producido, es la creación de una nueva ideología del Estado nacional.

“Art. 6: La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que un ataque a la moral, los derechos de terceros provoque algún delito o perturbe el orden público…
Art. 7: Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad pude establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta…”[1]

Los artículos 6 y 7 garantizan la libertad de expresión y prohíben la censura siempre y cuando se mantenga el respeto a la privacidad, la moral y la paz publica, constitución de 1917. Lo cual no se realiza en nuestro país ya que podemos darnos cuenta que el gobierno, junto con el sector privado, son quienes deciden lo que se debe o no se debe transmitir o publicar en los medios de comunicación. La corrupción como uno de los factores en los que se sustenta el poder se extendió a lo largo de toda la vida política desde el más alto hasta el más bajo nivel.

No podemos negar que al inicio de medios de información apoyaban al proletariado informando los hechos que verdaderamente ocurrían pero el gobierno al sentirse amenazado tomo poder sobre ellos. Durante el gobierno de Porfirio Díaz, no solo se obligo a la prensa a callar por medio de la política, sino que también estaban a la orden del día las represiones directas como la clausura de las imprentas o la persecución de los periodistas, posteriormente se les obligó a inscribirse ante el Registro Público de la propiedad de la Dirección General de Cinematografía de la Secretaría de Gobernación para tener un mejor control. Así mismo dio concesiones a familias con altos recursos económicos por lo que el sector privado nacional abrió importantes posibilidades directas e indirectas sobre los medios de comunicación masiva y sobre la política de comunicación social en general.

El gobierno apoyaba a los periódicos más pequeños y, por consiguiente estos periódicos escribían lo que el gobierno quería. Desde aquí se empieza a ver la corrupción. Los periódicos que se vendían nada más los compraban los que tenían posibilidades pues tenían un costo un poco elevado y los obreros no sabían leer.

“La forma social que adquirieron las estaciones privadas de radio y televisión en México es la de sociedad anónima. A diferencia de la prensa, no se crearon cooperativas”.[2]

Con esta forma de sociedades posibilito la rápida y fuerte acción de grupos: sector monopólico comercial y sector transnacional. Así, las fracciones privadas han incurrido e internalizado en la población un proyector cultural de sociedad, diferente al que durante décadas ha planeado el tradicional Estado. De esta forma la capacidad de educación y de la ideología de la sociedad se ha perdido aceleradamente por la falta de aplicación de un control sobre los medios de comunicación, el propio gobierno autorizo que se perdiera este proyecto cultural, debido a que el funcionamiento mercantil de los medios ha avanzado considerablemente ha hecho que adquiramos otra forma de ver al ser humano, al mundo y a la vida que no son las bases que requiere nuestra sociedad para avanzar y crecer con armonía.

Para finalizar podemos darnos cuenta de donde se está produciendo la ideología actual, el proyecto imaginario de nuestra sociedad, a través de los medios de comunicación.



[1] Bohmann Karin, Medios de comunicación y sistemas informativos de México, Alianza Editorial, México D.F., 1994, pág. 169.
[2] Op. Cit. Pág. 177.